pero nada mínimamente para alguien preparado. Noté cómo mis flujos aumentaban con el roce, las piernas bien altas gracias a los tacones, creí notar alguna gotita de flujo recorriendo la parte interior de mis muslos, noté el aire contenido de la oficina, las respiraciones agitadas… te parece? Le dije a Juan. Se ruborizó y yo me volví a alzar. Para ello me llevó a la mesa de la entrada de su despacho y me pidió que entrara en el mail, archivara un documento adjunto de un mail antiguo, creara un documento, lo anexara y lo enviara a su dirección. Me llevó a una zona un poco más tranquila para que esperara al jefe mientras acababa con una llamada. Blusa y chaqueta completaban el atuendo. |