Luisa, ¿quieres tocarme el pito, sí?Luisa se rió y volvió a señalarlo y ha decir pito. ¡Uy hijo, muchos! contestó eludiendo la pregunta hábilmente. Cuando estaba en casa la desnudé, le quité todo bragas y sujetador y me la llevé a mi habitación, ella empezó a ponerse nerviosa e intenté consolarla. Eso unido a su colonia y yo me derretía por sus huesos. Sin resistirme más me levanté y ni corto ni perezoso me bajé las bermudas y los calzoncillos, dejándo al áire mi querida y dura alcallata. je je no hay nada como una buena comida de coño para tranquilizar a una mujer. |