Ay, cari, tenías razón. ¿Y qué? Con lo buenas que estáis y lo que os gusta el rollo bollo, tampoco se resistiría ninguna mujer. Madre mía, follarme aquel chochito, mientras su dueña se sujetaba como podía a la puerta del taxi, con una morenita adolescente chupándome los huevos es lo máximo que puedo esperar de la vida. Me acordé entonces de que aún no había catado el chochito de la chica y así se lo hice saber. Os juro que, a esas alturas, yo sudaba como un cerdo. Jamona en cambio se veía cortadísima, sin duda era el elemento sumiso en aquella pareja de elementas, valga la redundancia. |