Y además tú eres mi cuate. ¿Te acuerdas de uno de esos bailes de cumbia, para el que nos contrataron en una colonia de puro malviviente? – Pedro levantó su vaso para beber y al bajarlo se quedó viendo debajo de mis piernas cruzadas. Así nos despertamos. No, yo dije un pomo y todavía no se ha acabado. Tomé la minifalda negra de likra, una blusa del mismo color y ropa interior blanca; también unas medias negras y un liguero blanco que no me convenció mucho porque resaltaba bajo la minifalda. Pensé en dejar que lo arrestaran, pero era mi amigo; y además, me quedaba la duda de que las cosas se pudieran complicar sin necesidad. |