Para servirla. Había sobre la cama un par de bragas hechas un ovillo. Fernando Mas Ulloa. Fernando comenzó a marearse y su pobre pajarito volvió a desinflarse. —Oye, Fer: ¿No prefieres que te enjabonamos nosotras?¡Qué niñas más guarras y salidorras! El Señor Mas se hacía el escandalizado, pero de no ser por sus planes, se las hubiera cepillado allí mismo; pero si en ese momento, pensaba él, llegaba la Doña y averiguaba que los tres se hallaban juntos en el baño, su plan se iría por el retrete. Una mujer de cara ovalada, boca pequeña, barbilla muy pequeña y ojos aún más pequeños le abrió la puerta. |