Claro que sé bailar. Un descuido imperdonable. Y de ahí no hubo dificultad para saber la actividad…Creativa (¿?). Lo mejor es recurrir al: “¿Te acerco a algún sitio?” y dejar que te meta mano en cuanto se sube al coche, siempre aparcado en el rincón más oscuro del parking subterráneo. Aquí es cuando ellas muestran su temor, a la vez que su excitación; y uno, orgulloso y muy macho, se siente halagado y motivado. Pero lo que yo quería, antes de nada, era pasar al baño y echar una buena meada –tenía la vejiga a reventar, darme una ducha –para espantar el olor a tigre y dejar la punta del nabo reluciente para la faena. |