Pero eso será otro relato. Al cabo de un rato apareció Joan con un pantalón vaquero tipo pirata y una camiseta blanca ajustada que podía intuir sus pectorales y vientre plano. Los dos abrazados, y acariciándonos no dejábamos de restregar nuestras pollas una contra la otra, como si se tratasen de dos espadas que estuviesen luchando, esperando a ver quien gana la batalla. Ningún problema Jaume, como si estuvieses en tu casa, yo aprovechare para cambiarme de ropa. Ha esa hora de la mañana iban los vagones muy repletos de gente, y todos intentábamos acceder a ellos como . Esa noche me calenté pensando en lo que había estado pegado a mí, y fue tal mi excitación que me tuve que calmarme con una buena paja, soñando que me estaban palpando distintas manos desde mi culo hasta mi entrepierna. |