Nuri iba a abalanzarse de nuevo sobre Natalia, pero yo tenía otros planes. Esta juventud…. Como Nuri se había colocado mirando hacia su amiga, las dos empezaron a morrease, mientras ambas seguían cabalgando sobre mí, una en mi polla y otra en mi cara. Porque a ver, quién coño iba a reprocharle a un hombre heterosexual no difunto que espiara un show lésbico improvisado en el asiento trasero de su coche. Tanto criticar a los jóvenes y resultaba que el pervertido era yo. Tratando de pensar en otra cosa, bajé el volumen de la emisora de los taxis y puse algo de música en la radio, pero la apagué enseguida, pues me salió la mierda de canción (y digo canción por llamarla de alguna forma) de la Mayonesa… genial. |