Aquello la dejó callada. La chica no dijo nada, pero su rostro encendido me calentó aún más. Por el retrovisor pude ver cómo la sola mención de sus papás hacía que la sangre se helara en las venas de Jamona. Esta juventud…. Risas de nuevo. Cuando nos pusimos a amueblar el cuartito del bebé, que si ropita (que según decían todos mis amigos con hijos, no les duraban ni un mes por lo deprisa que crecían), que si juguetes, que si pañales, que si termómetro cutáneo, que si sillita para el baño, cubiertos, biberones, baberos…. |