dije despeinándola más si cabe. Anda, si, vete jajaja pero ten cuidado, y dame un beso enana. Pues la verdad es que si, te podrías haber quedado en vez de marcharte cuando todos. Cuando sentí unas manos cogiendo mi cintura, reconocí ese aroma dulce, parece que ella también estaba un poco bebida, cogió su copa sensualmente de mis manos, me puse mirándola, admirando esa belleza. He de decir que era una mujer preciosa, esta era 2 años menor que mamá, tenía unos 32 por esos tiempos, tenía un buen tipo, pelo castaño, ojos oscuros, negros como la noche, alta, buenos senos y una sonrisa emprendedora. Un día me vi muy apurada, era sábado, por lo que estaban todas reunidas, entró Sara y vio lo estresada que estaba en un día como es el sábado comenzó a darme un suave masaje, esto me dejó atónita, como pude articulé un par de palabras:¿os vais ya Sara?Que va, quizá hoy nos quedemos aquí, ¿tu vas a salir? Te convendría, estás muy estresada… su masaje me estaba derritiendo. |