Le sobé bien todo el culo. Así que le dije a mi vecino, ajeno a lo que podía hacer ese mando, que puesto que no abría ninguna puerta lo dejaríamos ya que era tarde y yo estaba cansado. Me hubiera gustado quedarme por allí para ver si Ana se daba cuenta de lo de su jersey pero me daba mucha vergüenza así que me fui rápidamente. De repente cesó el poco ruido que había y todo el mundo se quedó quieto y mudo. Pensé en hacerlo en su cara, así que la cogí y la senté en una silla. Así que le dije a mi vecino, ajeno a lo que podía hacer ese mando, que puesto que no abría ninguna puerta lo dejaríamos ya que era tarde y yo estaba cansado. |