Una experiencia que la he vivido al máximo. Sin embargo, el estrés ha desaparecido gracias a las sesiones de ejercicios que Enrique y yo hacemos frecuentemente en su oficina. Mi imaginación volaba viendo como se desabrochaba el pantalón, cuando me preguntó si yo no me iba a cambiar. Él estaba revisando unos documentos en la computadora y no había más nadie en laoficina. Este gimnasio es muy exclusivo y para poder inscribirte tienes que ir con un socio que te. Si no hacía eso sería muy difícil que sus 8 cm de grosor entraran sin hacerme daño. |