Los saqué y los separé. En cuestión de sexo, aún no había tenido relaciones con ninguna mujer, muchos roces y magreos, pero nada de meterla en caliente. Me concentré de nuevo para adivinar que pasaba allí y, tras unos minutos, volvió el golpeteo y de igual manera se aceleró y tras un breve tiempo, finalizó. Estábamos muy juntos y podía percibir el perfume que llevaba. Yo salía del ascensor en la planta baja y ella entraba por el portal. Le retiró el pene y Maite lo hizo acostar en medio de la cama boca arriba. |