Hay una bala en el tambor, el martillo está bajado. Con semejante espectáculo, todo su orto se tragó mi semen. Que después de semejante noche de sexo y pasión me la encontré así al despertar. Si después de desnudarse a la luz de la luna su figura relucía perfectamente, eses pechos grandes, cintura fina, piernas largas, el pelo negro y largo, sus ojos de gata. sus labios de cereza me comía la polla como una posesa, succionando, lamiendo, chupando, con esa lengua que tan cachondo me ponía. No, no, no puede ser. |