El paracaídas se abrió y bajaron suavemente hasta la caravana, en la cual, entraron rápidamente para irse del lugar. Pero lo que más le extasiaba era el olor de Enrique, aspiraba el aroma del cuerpo de su amante. Trinchera accedía a los datos bancarios de Kaiser´s manufactures, para cobrar la multa por no haberle divertido, pero entonces al girar su cabeza, vio un programa realmente poderoso. pues no pelotudo, el problema es que me despisté en la red y me encontré con una newtraning canadiense muy linda y ninguna se resiste a los encantos de este viejo navegante – decia Trinchera – por cierto, vuelvo allá, que veros coger me la ha puesto dura. Enrique se bajó los pantalones y cogió la cabeza de Ingrid, que la dirigió a su pene, Ingrid, estimulada por el olor de Enrique, cerró los ojos y engulló ese trozo de carne. Aparcaron en un lugar apartado, Enrique fue a ver a Trinchera. |