Carlos se acerco un poquito más hacia ella y dejando que ella notara la proximidad de su cuerpo le susurro al oído: ¡serás la más envidiada después de la novia! Ella echó hacia atrás la cabeza y comenzó a reírse, lo cierto era que Carlos, además de guapísimo, era simpático y por lo que parecía, un excelente profesional. Con un gemido casi inaudible, Helena se volvió de golpe buscando con frenesí su boca. Aprovechando su proximidad Carlos hundió su nariz en el hueco que deja el final del cuello y el principio de la clavícula ¡Humm, hueles deliciosamente! volvió a susurrarle en el oído a Helena. ¡Espera!. explicó que no estaba del todo segura de que el vestido que llevaba puesto fuera el más adecuado para la celebración que tenia pendiente ese mismo fin de semana. Helena notó a través de la tela la calidez de sus manos y algo en su interior empezó a agitarse. |