Presionó con suavidad tratando de abrirse camino logrando que mi oscuro conducto se fuera dilatando acogiendo centímetro a centímetro aquel grueso ariete hasta introducir su enorme cabezota. La soledad de dicha isla era ideal para nosotros, lejos del mundanal ruido. Pero mamá ¿qué estás haciendo? ¿Es que te has vuelto loca?Jorge cariño, te lo suplico, no me desprecies. Mi esposo había superado ampliamente los 50 y daba la sensación de tenerme abandonada y desatendida en el plano sexual pues cada vez nuestros encuentros se alejaban más y más en el tiempo. Córrete sí, córrete en mi culito. Hace tiempo que tu padre no me hace caso y necesito desahogarme con alguien. |