Mi mirada intentaba localizar la presencia de alguien que me diese alguna señal, pero fueron pasando los días y nada de nada. Calculo unos 20 ó 21 cts. El se quito el pantalón y el slip saltando como un resorte esa polla que me dejo alucinado debido a su tamaño. Y así fue al poco rato no me pude resistir y después de un aullido solté el primer chorro de leche que fue a parar al interior de la garganta de mi gran amante que fue engullendo para no derramar ni una gota. Habían trascurrido tantos días que ya se me había olvidado el incidente, así que un día normal y corriente me dispuse a subir al metro con la avalancha habitual de todos los días y a la que se pone en marcha el tren empiezo a notar detrás de mí esa presión que no era lo normal de otros días, y noto algo que va creciendo y endureciéndome, yo inmóvil como un estatua, mi corazón se aceleraba y mi nerviosismo era cada vez mayor. Nunca antes me habían hecho una felación con tanto arte, que gusto pero a la vez que suplicio, intentaba mantener mi mente en otro lado para conseguir no eyacular tan pronto, pero supe que eso no iba a ser así. |