Volvía a descansar a su lado. Ella seguía riéndose mientras con la otra mano se tapaba la boca, pues parecía que le diese vergüenza también. Ya por la noche cené y me fui a dormir rápidamente, hasta mi madre se sorprendió, pues normalmente me iba a la cama muy tarde y nos quedábamos viendo la tele. No había estado nada mal, decidí pensar en cómo hacer para estar más tranquilo con ella y realizar el sueño completo. El caso es que con el toqueteo que me hacía con su mano me puse super cachondo y me emocioné pensando en cumplir mi sueño de aquel entonces de echar un polvo. Yo también estaba desnudo, la tumbé en mi cama y me eché encima de ella, comenzando a darle besitos por el cuello y los pechos. |