Siiiiiiii – le contesté¿Follarás mañana conmigo? –Siiii – respondí pero por favor quiero correrme ya. Sin decir una palabra le cogí de los testículos y, suavemente, le arrastré a nuestro dormitorio, le empujé y cayó en la cama, me miraba con deseo. Me senté en su pecho, abrí la boca para que viera su semen y me lo tragué, después me tendí sobre él y nos besamos con pasión. Solo una cosa tenía clara, Q sería el maestro de ceremonias, el impondría las normas y mi marido y yo las acataríamos… acataríamos…esta palabra me daba escalofríos, implicaba sumisión, abandono, obediencia y esto me ponía caliente… muy caliente. Víctor me subió las bragas como pudo y se levantó, con su dedo índice levantó mi barbilla y aspiré el inconfundible olor de mi sexo, su mano estaba brillante de mis jugos. No te preocupes, el cochecito de la niña me tapa y, en realidad, tú no quieres que la saque ¿verdad? –En ese momento sentí como su mano alcanzaba mi entrepierna y exhalé un gemido, me miró con sorpresa y continuó hablando…Estás chorreando, ¿vienes de estar con alguien? –Noooo – le contesté – saca la mano te lo ruego. |