Luisa, ¿quieres tocarme el pito, sí?Luisa se rió y volvió a señalarlo y ha decir pito. Me corrí y esta vez no pude evitar echarle mis gotas de leche dentro, estaba tan caliente y húmedo que era una delicia hacerlo allí dentro. Qué malo tenía después de todo, ella era mayor que yo en edad y no parecía disgustarle los juegos con mi pito como ella decía. Películas porno, revistas y demás guarrerías me hacían disfrutar de mi pasión privada. Mi madre me preguntaría más tarde porqué lo había hecho, yo le dije que algo me sentó mal y vomité sobre ellas en la siesta. Entonces me picó la curiosidad, y me quedé mirando en la puerta. |