Eso me daba un miedo increíble, y a la vez me excitaba hasta un punto que me da pena confesarlo. Grandes y hermosos, no hay otras palabras con lo cual definirlos. Yo sé que si, a la putica de Helena también le gusta. Mientras a mi me habían premiado en la repartición con un trasero grande y redondo, a Helena la diferenciaba del resto de las mortales un par de senos naturales con los cuales presumir ante la misma Pamela Anderson. Eso me daba un miedo increíble, y a la vez me excitaba hasta un punto que me da pena confesarlo. Esperando que ella misma midiera lo que estaba dispuesta a recibir en cada envío. |