Así pude dejar mis manos libres para masturbar a dos hombres mientras un tercero se colocaba frente a mi para meter su polla en mi boca. Acerco su mano a mi cara para acariciarme la mejilla. Cuando íbamos a salir, volvió a taparme los ojos y no me quito la venda hasta llevar la mitad del trayecto. Un par de manos acariciaban mis piernas desde los pies hasta las ingles por encima de las medias. D me despertó en la puerta de mi casa y yo me quede allí de pie, viendo como mi Amo se iba una vez más. Escuchaba las respiraciones de los demás hombres a mi alrededor, pajeandose sobre mi y yo esperando ansiosa sus corridas. |