No se que decir – contesté. Me miró y me preguntó:¿Así sales a la calle, sin sujetador y con las bragas casi en las rodillas? –Me di cuenta de que había cometido un error, pero reaccioné con rapidez…No, el sujetador me lo he quitado cuando bañé a la niña aunque tú sabes que salgo a veces sin él, en cuanto a las bragas no me las habré puesto bien al hacer pis, pero si a ti te gusta que salga así, desde mañana lo haré. Mientras hablábamos recordé como en escasos meses había cambiado la mía y me estremecí, en ese mismo momento mi coño rezumaba jugos después de que me hubiera follado un perfecto desconocido y al día siguiente mi cuerpo iba a estar a disposición de mi esposo y de uno de mis amantes; sentí como mi vientre temblaba y mi coño se humedecía, estaba totalmente ausente, oí la voz de mi hermana:Daría cualquier cosa por saber que piensas… seguro que nada bueno. Reviví diversos momentos de mi último polvo mientras mis dedos jugaban con mi hendidura y mi clítoris, en pocos segundos me corrí dulcemente. No quería… decir… balbuceó. ¿Esto ha sido para compensar lo de mañana?No, te aseguro que no, me apetecía hacerlo y lo he hecho. |