En cuanto a la mayonesa… me temo que de esos huevos no saco ni para empezar Y lo decía con la mirada clavada a la altura de la bragueta abierta del pollo, mientras sus labios dibujaban una mueca de escepticismo. Redactora Jefe. La falda y la chaqueta habían desaparecido, el pelo, antes recogido en un moño, le caía un poco por debajo de los hombros y la camisa, abierta, se mantenía en su sitio con un solo botón. Esos pechos protuberantes que apenas eran sostenidos por un Wonderbra de lujo, duraron segundos bajo mi vista, porque con su mano, agarrándose a mi nuca empotró mi cara contra ellos sin apenas aire con el que respirar, solo el olor de una hembra en celo que pedía necesitada ser generosamente alimentada. Pequeño y esquivo objetivo, porque no paraba de moverse, pero donde pongo el ojo, pongo la polla… ¿O debería haber dicho el ojete?Con lo que no contaba era con lo retorcida que podía llegar a ser mi clienta. Guiris y alcohólicas, que las aguante su puta madre”. |