Me ayudo a bajar del coche y me deje dirigir por El. No se como es el vestido que me puso, no se su color ni sus adornos, solo que se que es de tirantes, con un gran escote, a medio muslo y con mucho vuelo. Los hombres que estaban a mi alrededor se fueron animando y perdiendo la vergüenza, abrieron sus pantalones y sacaron sus penes duros y erectos, rozando con ellos mi cuerpo. Lo aguante ahí y cuando su polla abandono mis labios abrí la boca para que viera su corrida en mi lengua. Me esforcé aun mas que de costumbre en darle placer. Pasó su pulgar por mis labios y le sonreí a modo de contestación. |