Había acudido hasta casa de Ayanami para entregarle unos papeles del colegio que la delegada Hikari le había encargado como un favor entregarle a la chica de ojos rojos que hacía un tiempo que no se pasaba por clase. ¿Si?Fue lo único que se le ocurrió decir al chico que no estaba acostumbrado a que le agradecieran su compañía y mucho menos esperaba oírlo de labios de su callada y enigmática compañera. El chico jadeaba en la nuca de Rei que sonrojada, con los ojos cerrados y una sonrisa en los labios dejaba a su querido chico que le hiciera el amor por detrás como él quisiera. El pene de Shinji completamente duro de la excitación entraba en el caliente coño azul de Rei saliendo casi del todo goteando sus fluidos viscosos y transparentes. Ella era toda pálida como la nieve, otras chicas podrían tener marca de moreno o imperfecciones, pero ella así era perfecta. No me digas que estás celosa. |