Mientras, el estaba más pendiente de mi reducido escote (iba a una entrevista!) y de mis piernas que de nada más. Mientras encendía el ordenador e iniciaba mi inspección del mail empezó el desfile de compañeros por mi mesa. Entonces repetí mi operación, me levanté, le entregué la impresión de su agenda de la semana y me recosté en su mesa mientras le enseñaba cómo chequear su agenda compartida y cómo aceptar y rechazar citas y cómo aparecía en el PC y en su Blackberry. Le enseñé que ya había programado las reuniones periódicas de dirección (con todos los comerciales unos días, sólo con los responsables de cuentas otras, etc. Llamé a su puerta suavemente y entreabrí mientras metía mi cabecita con una dulce sonrisa entre el resquicio. Pero de reojo conseguí ver cómo ocultaba su ahora sí ya crecido bulto en los pantalones ;). |