Además después de todas las fantasías que hemos realizado juntos, ¿por qué no una más, esta, la última?En parte, tenía razón. Javi llamó a la puerta y una voz femenina que me sonó bastante conocida dijo desde el interior:¡Ya voy!Unos cinco o diez segundos después la puerta se abrió y ante nosotros apareció ella, Bárbara, mi mejor amiga. Por el pasillo que nos llevaba a la susodicha biblioteca, Bárbara me preguntó:¿Estás nerviosa?Sí, un poco – le respondí. ¡Hola chicos! Habéis llegado muy puntuales. Hola – respondí sorprendida, miré a Javi y le sonreí en señal de aprobación, luego abracé a Bárbara como si hiciera siglos que no nos veíamos. Se puso sobre mí, con sus piernas entre las mías y su polla rozando mi sexo. |