La trola coló y no hizo más preguntas. Me decidí a levantarle la falda y acaricié sus muslos blancos y suaves, ella seguía sin protestar, lo que me animó a separar sus muslos para verle mejor las bragas y su coño. Bajé a su coño y comencé a comérselo y por fin terminó de consolarse. Me quedé dormido y al despertar miré el reloj sobresaltado, pensando que mi madre podía volver en cualquier momento, sólo había pasado media hora. La verdad es que me dio un poco de vergüenza y hasta me debí poner colorado. Luisa, ¿quieres tocarme el pito, sí?Luisa se rió y volvió a señalarlo y ha decir pito. |