Yo lo ayudé, y tomando la iniciativa le dejé sin pantalones, medias y zapatos en sólo un segundo. Él, como no quería quedar detrás de Alberto, me llenó toda la cara con su leche, e inclusive, me animó a que probara un poco con mi lengua. Era obvio que ella, al cambiarse el vestido, la había dejado así. Y yo sin tener que imaginarme cual era mi futuro inmediato, porque apenas volteé vi que Carlos me esperaba con el palo tieso y listo para probar ese chochito, que a esa hora ya estaba hirviendo. ¿Están de rechupete no? A mi también me gustan mucho. Una figura refinada y esculpida con horas de trabajo de gimnasio se apreciaban por sobre sus ropas. |