Cariñosos, receptores, ardientes. La intensa y penetrante mirada, la fuerza expresiva que emanaba del rostro de ese David de mármol y sobre todo el cuerpo desnudo que representaba a un bello y lindo joven, hizo que se convirtiera, desde el momento que hojeé el libro y encontré la fotografía, en la imagen que mi mente evocaba para excitar mi libido y masturbarme. Quizá si alguno lee este relato piense¿Qué tenía esta paja de especial?El masturbarse es algo muy común entre los varones. ¡¡ Dios mío !! ¡¡ Qué labios tienes !! murmuré en mi solitaria habitación mientras venían a mi memoria unos versos que escribí y dediqué a unos tan bellos y sensuales como los que mi admirado poseía. Tendrá de premio ser considerado como el canon de la belleza quizá durante los próximos cinco siglos como gozó el anterior David de los pasados y yo haber sido el primero de los mortales que gozó de la contemplación de su cuerpo, de sus ardientes palabras y de la visión de su excelsa polla y pudiese ocurrir, que agradecido, goce también de su culo algún día. Ensalivados, dulces, besantes. |