En ese momento, Saintblood, disparando como si estuviese poseído por el dios de la guerra, empezó a cantar al micrófono que tenia al lado de la boca. Todos salvo Ingrid se pusieron a cubierto, Ingrid tenia la esperanza de que un disparo la librase de su condena, pero al girarse, sonrió. En cuanto Trinchera se fue, Ingrid miró a Enrique y le preguntó. El programa se lanzó a por trinchera, pero este estaba prevenido, había colocado en el suelo del ciberespacio un programa trampa que eliminó a su agresor. ¡es mía hijo de puta! – decía el novio antes de que Saintblood le volase la cabeza. Enrique y Ingrid saltaron a la pista tocando con toda su pasión sus guitarras eléctricas, levantando pasiones con sus canciones, ambos lucharían con su música la injusticia que hubiera en el mundo. |