De repente escuchó las voces de dos personas. Iba caminando al tiempo que buscaba las llaves de su auto el cual se encontraba a unos metros de su lugar de trabajo. Podían observarse sus pezones erguidos, su silueta remarcada, sus medias, sus zapatos altos y por la parte de atrás sus bien formadas nalgas. Vanessa trataba de soltarse del abrazo de ambas. Le permitieron mejorar su aspecto y la llevaron de nuevo al lugar en que trabajaba. ¡Queremos que nos modeles! ¡Queremos ver tu rostro de puta! ¡La ropa te queda estupendo!Dijo una de ellas. |