¡Oh, yo creo que muy bien! exclamé anonadado. Me encantaba estar con las dos, pensando a cual me tiraría primero, ¡claro de tener una oportunidad con la madre!Luego se fue a echar la siesta, yo le dije si Luisa se podía venir conmigo a jugar a la consola, ¡y no le importó! Así que nosotros no echariamos siesta, eso seguro. Pues me ha gustado que me acompañes a probarme vikinis afirmó ella mientras cortaba un poco de pan. Cuando vi la puerta, ésta ya estaba avierta y Luisa abrazaba a su mamá. ¿En serio? Sí, bueno, te hace muy guapa añadí yo balbuceando. Por fin me plantee el metérsela, me coloqué encima suyo y probé a metérsela, pero no había manera, no encontraba el hueco. |