Y fue en ese preciso momento cuando esos centímetros de turgente virilidad se abrieron paso arrinconando sus quejidos hacia el fondo de la vagina. Los dedos de Ella desabrochando, abriendo y quitando todo lo que entorpecía su camino exploratorio. ¿Que clase de celebración es esa si puedo saberlo? te ayudaré en tu elección. Sus cuerpos se acoplaron perfectamente en una endemoniada danza que los aislaba de lo que no fuera ellos mismos, las manos de Él aprisionando vigorosamente las nalgas de ella y atrayéndola hacia él en cada empuje, como si sintiera un miedo exacerbado a perderla ahora que la estaba poseyendo. Los de Él enredándose en el pelo de ella, bajando por la espalda y buscando la encrucijada de sus piernas; la falda del vestido arrugada y enroscada entorno a la cintura. Con manos expertas Carlos se deshizo de las minúsculas bragas y con dedos magistrales fue describiendo círculos sobre el clítoris de ella para luego introducir dos de ellos suavemente en su vagina sintiendo la tibieza y humedad del interior inmediatamente. |