¡Dije que te la tomes y punto no me interesa si en tu pasado no tomabas, hazlo que estoy de muy buen humor y eso a ti te conviene!— le dijo Rubí esta vez mirándolo seriamente. ¿Pues que esperas imbécil?, ¡límpialas!— le ordenó Rubí molesta. ¡No Luis, no tengo apetito!— le dijo Rubí subiendo los hombros y a punto estuvo de agradecerle el gesto al notar lo que se había esmerado el profe en prepararle el desayuno incluido hasta el detalle de la flor pero no lo hizo, Rubí no estaba acostumbrada a agradecerle nada a nadie pues así había sido educada, había crecido con la firme idea de que todos los que la rodeaban solo vivían para servirla y era su obligación hacerle a ella la vida mas fácil. ¿Pues que esperas imbécil?, ¡límpialas!— le ordenó Rubí molesta. ¡No Luis, no tengo apetito!— le dijo Rubí subiendo los hombros y a punto estuvo de agradecerle el gesto al notar lo que se había esmerado el profe en prepararle el desayuno incluido hasta el detalle de la flor pero no lo hizo, Rubí no estaba acostumbrada a agradecerle nada a nadie pues así había sido educada, había crecido con la firme idea de que todos los que la rodeaban solo vivían para servirla y era su obligación hacerle a ella la vida mas fácil. ¡Oh por dios!, ¡no me veas como un cachorro llorón y limpia mis botas con tu lengua de una puta vez!— dijo Rubí a Luis después de sonreírle maliciosamente al ver que con su trato había logrado hacerlo llorar. |