Mi mirada intentaba localizar la presencia de alguien que me diese alguna señal, pero fueron pasando los días y nada de nada. El metro poco a poco fue bajando la gente y el espacio era cada vez más holgado, así que me arme de valor y me di media vuelta para enfrentarme cara a cara con mi hombre desconocido. Estuve todo el día dándole vueltas a la cabeza, pensando si aquel hombre que estaba detrás de mí me estaba restregando su polla en mi culo, o si era imaginación mía. Pasaron varios días, y yo siempre hacia la misma ruta y el mismo horario, pero como no tenía ni idea de cómo era esta persona, siempre me encontraba a la expectativa de ver si sucedía algo en el corto trayecto. Y así fue al poco rato no me pude resistir y después de un aullido solté el primer chorro de leche que fue a parar al interior de la garganta de mi gran amante que fue engullendo para no derramar ni una gota. Ningún problema Jaume, como si estuvieses en tu casa, yo aprovechare para cambiarme de ropa. |