Muchas gracias J. Varios dedos recorrieron mi piel, acariciando mis pechos, pellizcando mis pezones. Algunas veces el chico tenía que retirarse para no correrse todavía. Empecé a escuchar voces masculinas a mi alrededor, mis nervios se dispararon, note la boca y el corazón latiendo con fuerza en mi pecho. La cremallera del vestido bajo por mi espalda hasta el culo y con delicadeza me fueron quitando la poca ropa que cubría mi cuerpo. Después de eso mis ojos fueron cegados y D se dedico a vestirme. |