Intencional o torpeza no lo sé. Me metía la mano por debajo del vestido para tocar mi trasero. Respondí con mi mejor cara: No sabes el favor que me estás haciendo, la base de mi trabajo es la compu, y sin ella me atrasaría terriblemente; no sé como podré agradecerte…Casi interrumpiéndome Yo sé cómo…Un ¿Si?, me salió un poco dubitativo (los nervios me jugaron en contra) Aceptando ir a cenar esta misma noche, si es que no tenés planes, claro. De pronto sentí su voz tras la puerta… ¿Te pasa algo? Me tenés preocupado. Mientras, acariciaba mi rostro suavemente. No se tardó en venir, y me sorprendió con una gran lechada, que con gusto bebí, relamiéndome con las últimas gotas que chorreaban por mi comisura. |