Un vestido fino que dejaba ver su figura, un escote bien puesto, pero su sutilidad le dejaba mucho a la imaginación, terminé mi copa, me dirigí a la barra y pedí dos, me acerqué a ella y comenzamos a hablar:toma Sara, invito yo. Se fue al servicio, yo me fui de nuevo con mis amigos a bailar, me bebí el resto de mi cubata de golpe, el alcohol me subió bastante, estaba en mi punto, no iba a beber más, el ritmo se había metido en mi cuerpo. Fui muy revoltosa a mis 16, con esa edad perdí la virginidad con un hombre y me comencé a fijar en mujeres, aunque nunca pensé que fuera nada serio. Cuando salí reconocí al grupo de personas que entró en el local, eran el grupo de mi madre y sus amigas, la verdad es que ya estaba acostumbrada a ver a mi madre allí, era joven aun, además le gustaba mucho la fiesta. Un vestido fino que dejaba ver su figura, un escote bien puesto, pero su sutilidad le dejaba mucho a la imaginación, terminé mi copa, me dirigí a la barra y pedí dos, me acerqué a ella y comenzamos a hablar:toma Sara, invito yo. le di un beso y me marché. |