De nuevo pareció sorprendido de verme allí. Me di cuenta que aún le tenía abrazado… es curioso, parecía tan delgado y frágil… una presión en mi vientre me hizo notar que sin duda hacía muchísimo tiempo que no lo abrazaba nadie, y menos una chica, y por voluntad propia. ¿Qué te ha parecido? – bromeó Freddy, cerrándose el pantalón, mientras yo permanecía arrodillada en el suelo, sollozando, con la ropa hecha jirones. Yo no tengo miedo. Cuando me puse la camiseta de dormir, vi que mis bragas estaban mojadas… no recordaba haberme puesto cachonda… pero al parecer, mi cuerpo sí lo recordaba. Todos saben que en el momento en que le ves una vez, estás perdido…El lunes por la mañana, estas eran las conversaciones que se oían en el instituto…. |