Cambié totalmente de ser una mujer fría a una mujer en su plena madurez a una mujer ardiente y sexy. Una tarde en que nos encontrábamos en casa llegó un vendedor ambulante de muebles y accesorios de casa, el se interesó en una mesa de centro preciosa que vendía, lo pasó a la sala y empezaron a negociar, me dijo que me sentara para opinar de el artículo, lo obedecí y me sente al lado de el, y de frente al vendedor, observé que el vendedor miraba discrétamente mis piernas, y es que yo vestía una falda que sin ser mini, si corta y que al estar sentada se me subía un poco mas y enseñaba parte de mis muslos, solo cerré bien mis piernas pero mi marido también se dio cuenta y me extrañó que no hiciera ningún gesto, llegaron a un acuerdo y el vendedor salió a buscar unos formatos de pago que se tenían que hacer, al quedar solos, me estiré lo mas que pude la falda alo que mi marido me dijo notaste como se puso?. Pasaron varios días y no me refirió nada a lo sucedido y dejé de pensar en eso, hasta que una tarde de la siguiente semana este hombre volvió, ahora iba por el abono de cada quincena, yo no había sabido las condiciones en que habían quedado por lo que me extrañé de su presencia y el me explicó, le comenteé que mi marido no estaba y que no me había dicho nada y quedó de pasar al dia siguiente, cuando le comenté a mi marido el me dijo que se le había olvidado y me dijo que me dejaría el dinero para que yo le pagara, le dije que por que no lo hacía el, y me sorprendió su respuesta. Sentía los movimientos de el, que se vestía, arreglaba sus cosas, observé que se dirigió a la recámara a tomar sus demás cosas y así sin hablar salió, yo me quedé ahí repasando en mi turbada mente los que había pasado, me sentía mal, remordimiento era lo que sentía, tardé en recuperarme y despacio me fui a asearme y cambiarme, ya bañada y cambiada de ropa, observé la pequeña prenda que se había quedado conmigo, mi mente de nuevo recordó lo que había hecho pero ahora esos sentimientos eran acompañados de cierta excitación por lo sucedido, |