Entró en el despacho y dejó los papeles que llevaba encima de una mesa redonda para reuniones (pequeña, sólo cuatro sillas alrededor). Movía el Mouse y le mostraba las impresiones que había hecho de su agenda y le mostraba que estaba sincronizado con su Blackberry cuando se me cayeron los papeles. Al lunes siguiente necesitaba captar su atención y que me dijeran que sí a todo, así que me vestí con minifalda, un jersey ajustado, zapatos de tacón y una chaqueta y me fui al trabajo. Después el me pidió que me sentara (en la mesa redonda de las reuniones y me preguntó que como me iba, sobre mi incorporación a la oficina, si estaba a gusto… en fin, las cosas típicas. Total, cuando volví a mi posición, vi que su mirada pasaba de mis pezones a mi entrepierna (ahora sí, ya húmeda) y yo no hice nada por cubrirme explicando todavía sobre mi dibujo. No llevaba chaqueta y venía algo acelerado. |