El por su parte no desaprovechaba el tiempo, buen mamador se introdujo mi pija hasta rozar con su campanilla, después muy despacio la iba sacando prodigándose con caricias linguales en todo mi tronco, me ensalivó los huevos y me clavaba con una víbora su lengua en el hoyito anal produciéndome gemidos placenteros. Tenia premura por terminar aquel trabajo, adelantábamos la publicación dada las circunstancias. Nos vinimos el uno sobre el otro, me derrumbé sobre su cuerpo sudoroso y así permanecimos por un buen rato hasta que Fernando me susurró al oído que debíamos ir a dormir a la cama. Fernando me ganaba en la batalla de la seducción sin querer me estaba poniendo cachondo, en mis entrepiernas mi verga latía tan solo con la presencia de ese hombre que sin saber porque me sacaba de mis casillas y todos mis parámetros hasta hoy perfectamente controlados se iban a la mierda. Era un consumado amante, sabía perfectamente como controlarme y hacerme gozar, ahora la cuestión era como yo podía llegar a saber como volver loco a ese tipo tan peculiar que ahora comenzaba a conocer y lo peor de todo, no quería separarme ni un instante de el. Un cuadro mío si no estuviera en manos de estos desaprensivos costaría una miseria que no me permitiría vivir ni en un apartamento de estudiantes compartido. |