La membrana que escasamente divide el ano de la vagina, deja que tanto de un lado como de otro se sienta el bombeo, y dispara un sinnúmero de emociones que si las mujeres que leen estas páginas no lo han probado, no existe forma de que yo se los pueda explicar. Vivían en un vecindario muy alejado del nuestro, casi una hora en carro, en una casa no muy grande pero acogedora y equipada con todas las comodidades y la tecnología disponible. Hasta Alberto, que había visto mi cuerpo durante años y en las posiciones más atrevidas se tomó unos segundos. Y yo sin tener que imaginarme cual era mi futuro inmediato, porque apenas volteé vi que Carlos me esperaba con el palo tieso y listo para probar ese chochito, que a esa hora ya estaba hirviendo. Vivían en un vecindario muy alejado del nuestro, casi una hora en carro, en una casa no muy grande pero acogedora y equipada con todas las comodidades y la tecnología disponible. Eso me daba un miedo increíble, y a la vez me excitaba hasta un punto que me da pena confesarlo. |