Entré con mucho temor, y después de dar muchas vueltas, esperando que la gente se fuera, Patricia, al ver mi nerviosismo me preguntó que deseaba. Me pidió que le chupara su pene mientras dormía, que así se despertaría con esa rica sorpresa y así lo hice. Luego comenzó el vaivén, primero de a poquito y luego iba incrementándose paulatinamente y mientras lo hacía, su hijo (PEDRO) gemía como loco desesperado. Poco a poco el dolor fue cediendo, y el placer fue tomando mi vida. Mientras lo hacía comenzó a despertarse, y su madre frente a nosotros le hablaba: papi mira lo que te traje, una novia, ¿te gusta hijo? El respondió que sí y a partir de allí todo cambio, el tomo el control sobre mi y colocando ambas manos sobre su cabeza comenzó a introducir su pene de 19 cm, grueso y venoso, con fuerza en mi boca hasta el fondo. Patricia satisfecha me pidió que me acostara a su lado, que lo masturbará cariñosamente y así lo hice. |