¿Te ha gustado?Muchísimo. Temía leer de un momento a otro. Aquella superaba a todas las anteriores. Solo encontré en ella una cosa que no me convenció nunca, sobre todo en los momentos en que la utilizaba para excitarme, elevar mi libido y contemplar su desnudez en el momento de derramarme, era el pequeño pene que el escultor, siguiendo quizá la costumbre de la época, nos ofreció. A pesar de ello voy a intentar buscar, entre mi pobre vocabulario, las palabras adecuadas para describir los ayes, suspiros, palabras lascivas, besos al aire y abrazos imaginarios que hice, mientras la cámara fue descendiendo y proyectando en mi ordenador, lo que aquella divinidad poseía y que según lo prometido me estaba mostrando. A veces una frase dicha a tiempo te abre la confianza hacia la persona con quien chateas y eso pasó en esta ocasión. |