Separé sus piernas y me coloqué justamente en la entrada, su vestido se arremangó un poco dejando a mis vista mucho más piel que antes. ¿Estas seguro?, te doy la oportunidad de irte y dejarme morir en mi abismo… ¡oh! Si ella estuviera aquí, acariciándome el cabello. Su cabello rizado, castaño cayendo graciosamente por sus hombros, su boca delgada y fina y su hoyuelo, ese que tanto me gustaba ver, aquel que había soñado tantas veces. Deberías tener miedo de ti mismo, no de mí. Yo te quiero, tu me quieres ¿no es fácil?RAPE METodo pasó tan rápido, la cargué ante la mirada extrañada, y deje de luchar, ahora era el momento de entregarme, de mostrarle mi naturaleza. Lentamente, quedé a la altura de su cara. |