Lo había visto hacer en las pelis porno, por fín me estaba comiendo un coño, un poco peludo pero no me importó. Así que nada, me puse a jugar con ella a los vídeo juegos como cada tarde que se juntaban nuestras madres respectivas. Pero en un instante el corazón me dio un vuelco, justo en el momento que sonó el timbre. ¿Qué tal me sienta Antonio? me preguntó inocentemente. Entonces me picó la curiosidad, y me quedé mirando en la puerta. Era mi invitada, ¿cómo no?, que miraba mi pito mientras lo señalaba y riéndose decía: tu pito. |